dimecres, 18 març de 2009

L'arbre de l'amistat


El vent en el salzes ens introdueix un cop més en el món de l’amistat: Aquest gran tresor que hem de trobar i conservar. L’ésser humà som éssers socials per naturalesa, creixem i madurem amb el tracte amb les altres persones.

L'amistat és una relació de reciprocitat. No val a voler mantenir una amistat amb algú, les dues persones han de desitjar-ho i han de participar d'un concepte semblant del que significa l'amistat i de la implicació que comporta. Per a reflexionar i per a decidir sobre els nostres dubtes, per a admetre sense enfonsar-nos les frustracions i el dolor, necessitem experiències, coneixements i seguretats que han de provenir també del nostre exterior i del de la nostra família. Gràcies als amics ens anem coneixent, ens desenvolupem i tenim la companyia necessària per a recórrer la vida sense una por excessiva a caure, ja que actuen com a amortidor, com un punt de suport per a seguir endavant. No amb tots els amics mantenim la mateixa proximitat emocional. La diferència consisteix en quant i com compartim, en el grau d'implicació i d'intimitat en què interactuem. Les situacions difícils per les quals tots passem s'encarreguen de distingir la qualitat de les nostres amistats.

Els protagonistes de El vent en els salzes recorren junts un llarg camí, recorren junts el riu de la vida com a metàfora de la vida bona que busca la felicitat. Cadascun d’ells representa una manera particular de comportar-se, de viure i de veure la vida.
Ens agradaria molt també compartir amb tots vosaltres aquest text de Jorge Luis Borges que per a nosaltres és un gran tresor per l’esperit:

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,con quienes dividimos
nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos,los cuales no sabíamos
que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima
y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron
continúan cerca,alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Gràcies VIDA!!!!

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